Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 6, 3-9

Hermanos: los que por el Bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el Bautismo fuimos sepultados con Él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a Él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya que muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. «Palabra de Dios. Te alabamos Señor»

SALMO RESPONSORIAL

Sal 129 (130), 1-2.3-4.5-6.7.8

R/. Desde lo hondo a ti grito, Señor.

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. R/.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿Quién podrá resistir? Pero de Ti procede el perdón, y así infundes respeto. R/.

Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela aurora. R/.

Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa. R/.

Y Él redimirá a Israel de todos sus delitos. R/.

EVANGELIO

En la casa de mi Padre hay muchas estancias.

Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así; ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.» «Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús»

 

Esta entrada fue publicada en Lecturas. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 6, 3-9

  1. MAGDALENA BEJARANO dice:

    PADRE DE INFINITA MISERICORDIA, TE DOY GRACIAS POR TODAS TUS BENDICIONES Y TE PIDO QUE ME AYUDES CON LA SALUD DE TODA MI FAMILIA, CON EL PERDON DE LOS PECADOS Y CON LA ARMONIA, COMPRESION Y FIDELIDAD EN MI HOGAR.

Deja un comentario

    Links de interés: