Hace algunos años, cuando todavía trabajaba para el Ejército Nacional, sentí el llamado de Dios, aunque me resistí en principio, con el tiempo ese llamado tomó  fuerza. La voz misericordiosa de Dios era tan suave que mi orgullo rápidamente se hizo frágil; y aunque respondí a su invitación, me envolvían muchas dudas y temores. Sin embargo, y después de cinco años como seminarista, Dios me ha demostrado que no estoy solo. Estoy inmensamente agradecido con Él por haber puesto en mi camino vocacional a la familia Minutos de Amor, pues me ayudan generosamente para responderle a su llamado. Pido de corazón a los lectores, distribuidores y suscriptores, que oren por mi vocación y por la obra evangelizadora que realiza esta gran familia. Gracias.

 

Rubén Darío Gil Bedoya

I de teología

Seminario Mayor de la Arquidiócesis de Bogotá

 

 

TeólogoQueridos LectoresHace algunos años, cuando todavía trabajaba para el Ejército Nacional, sentí el llamado de Dios, aunque me resistí en principio, con el tiempo ese llamado tomó  fuerza. La voz misericordiosa de Dios era tan suave que mi orgullo rápidamente se hizo frágil; y aunque respondí a su invitación, me...Tu adoración diaria al Santísimo - Manual de oración y formación católica