UNA INVITACIÓN A ACEPTAR, AGRADECER Y RENOVAR

Querida Familia Minutos de Amor, elevemos una acción de gracias al Señor porque en su infinita bondad nos ha permitido llegar a este mes de noviembre, el cual, gracias a su dinámica litúrgica, nos invita a hacer una revisión de vida a la luz de  la eternidad prometida y el compromiso desde nuestra fe con el momento actual.

Iniciaremos este nuevo mes celebrando el 1 de Noviembre la Solemnidad de todos los Santos, fiesta que nos recordará que la santidad es la meta de todo cristiano y consiste en vivir desde ahora en el amor de Dios, para gozar eternamente de su Presencia. Por su parte, el 2 de Noviembre nos uniremos como Iglesia en la conmemoración de los Fieles Difuntos con una actitud de esperanza, pues, por nuestra fe en la Resurrección de Cristo, confiamos en que están vivos en la Casa del Padre. En este sentido, recordemos a nuestros difuntos con gratitud, pues su vida fue una expresión del amor de Dios para con nosotros y una fuente de lecciones importantes para conducir nuestra existencia por el camino correcto. Cada vez que oramos o celebramos una Eucaristía por su eterno descanso, alabamos al Señor por su obra en ellos y le estamos pidiendo que en su Presencia se puedan sentir colmados de la plenitud de su amor.

Con la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, finalizamos este año litúrgico, lo que implica agradecer las bondades de Dios y reconocer en qué aspectos dejamos que su Palabra nutriera nuestro compromiso evangelizador con nuestros hermanos. En este año tan peculiar, donde nuestros templos no pudieron acoger a los feligreses y cada hogar se convirtió en una Iglesia doméstica, pudimos verificar que el amor de Dios no muere y que el Cuerpo de Cristo se hizo presente en cada madre y padre de familia que alimentó la fe de su hogar, y también en cada sacerdote, religiosa y misionero que, haciendo uso de sus recursos con creatividad, supo hacerse presente en la vida de toda la Iglesia, especialmente en sus miembros más necesitados.

Por ello, no podemos dejar perder todas las lecciones a nivel humano y espiritual que nos deja esta pandemia del COVID-19, ya que todo lo vivido nos debe impulsar a vivir nuestra fe de una manera más honesta y comprometida con el cuidado del otro y del medio ambiente, y con la certeza de que debemos ser una Iglesia en salida que haga presente a Jesús, no solo en los altares de los templos y capillas, sino que cada corazón se convierta en el más bello sagrario donde habite Dios; de este modo, nuestras casas, barrios, ciudades y lugares de estudio y trabajo, serán espacios santos donde se experimente el amor de Dios. Con todos estos aprendizajes debemos iniciar el nuevo año litúrgico con el Tiempo de Adviento,  en el que durante 4 domingos renovaremos nuestra decisión de seguir a Cristo y pondremos todo lo que esté a nuestro alcance para que el misterio de la Encarnación del Señor se renueve. Si desde ahora comenzamos a prepararnos adecuadamente, podremos celebrar la Navidad con la conciencia de que Jesús nace de nuevo en nosotros, y esto nos exige también nacer del nuevo en Él.

En Familia Minutos de Amor

http://www.minutosdeamor.com/wp-content/uploads/2020/10/Quentin_Massys-Ecce_Homo-1520Doges_PalaceVenice.jpghttp://www.minutosdeamor.com/wp-content/uploads/2020/10/Quentin_Massys-Ecce_Homo-1520Doges_PalaceVenice-150x150.jpgEditorEditorialesQuerida Familia Minutos de Amor, elevemos una acción de gracias al Señor porque en su infinita bondad nos ha permitido llegar a este mes de noviembre, el cual, gracias a su dinámica litúrgica, nos invita a hacer una revisión de vida a la luz de  la eternidad prometida y...Tu adoración diaria al Santísimo - Manual de oración y formación católica