Estemos alegres hermanos, “Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado.”

Hermanos, iniciamos con gozo el mes de diciembre, tiempo perfecto que nos permite continuar el camino de Adviento, que hace poco iniciamos, con el fin de llegar a la celebración de la Navidad como el acontecimiento que cambia radicalmente nuestra vida: Dios se ha hecho ser humano para rescatarnos de todo aquello que nos deshumaniza y nos priva de vivir en el Amor.  Como ya lo dijimos en la edición anterior, el Tiempo de Adviento es propicio para crecer en una esperanza confiada y un sentido crítico de nuestra fe, pues nos exige adecuar nuestra vida para experimentar a plenitud el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y comprometernos a crecer con Él y como Él. Por ello, no podemos vivir Navidad sin un camino concreto de conversión en el que le demos nombre a todo aquello que nos impide vivir una humanidad al estilo de Jesús.

Dado que el tiempo de Adviento es de profunda revisión de vida, acunemos la actitud de silencio contemplativo que tuvo María de Nazaret, que supo hacer espacio en su corazón para darle a Dios el lugar que merece, pues antes de concebir a Cristo en su vientre, María ya había hecho de su corazón un lugar agradable para habitar y conversar con Dios. Si bien en Navidad renovamos la gracia de la Encarnación del Señor, pensemos en cómo le construiremos una cuna de buenas acciones, buenos pensamientos y buenas palabras, pues de nada sirve celebrar Navidad si nuestro corazón está sucio y desordenado por el pecado. La pandemia del COVID-19, nos ha hecho reflexionar sobre muchas cosas que resultaría útil tomar en consideración en el momento de prepararnos adecuadamente para recibir al Niño Jesús. ¿Qué cosas ya no necesitamos? ¿Qué pensamientos debemos abandonar, por ser tóxicos para nuestro corazón? ¿Qué  hábitos debemos dejar atrás, pues nos hacen daño a nosotros y a nuestras familias? ¿Cómo debemos manejar de ahora en adelante nuestras finanzas y gastos? ¿Qué nuevas pobrezas podemos ayudar a combatir? ¿Cómo vamos a fortalecer nuestra relación con el Señor?

El Niño Jesús renacerá en nuestra vida si somos sinceros en nuestro deseo de hacer del amor nuestra carta de navegación en la vida, para que nuestros afectos, pensamientos, habilidades y posesiones, estén siendo usados para mostrar la misericordia de Dios en el mundo y para sanar a la humanidad maltrecha por la ambición y el pecado. Que este año la Navidad tenga un verdadero sentido renovador para nosotros, y recordemos, que este bello tiempo inicia el 25 de diciembre y se prolonga hasta Enero, con la celebración del Bautismo del Señor, momento con el que finaliza la Navidad y se inaugura el Tiempo Ordinario, o tiempo para contemplar la misión de Jesús. Pidamos al Señor que nos regale este espíritu para celebrar Navidad y despedir este año 2020 que nos dejó tantas lecciones. Agradezcamos por todo lo vivido, honremos la memoria de quienes ya no están con nosotros, y ofrezcamos a Dios este año nuevo 2021, para que sea un tiempo bendito, colmado de paz, justicia, y  de manera especial, de su amor que todo lo sana y reconstruye.

¡Feliz Navidad 2020 y Feliz Año Nuevo 2021!

En Familia Minutos de Amor

http://www.minutosdeamor.com/wp-content/uploads/2020/12/navidad-e1546995994259.jpghttp://www.minutosdeamor.com/wp-content/uploads/2020/12/navidad-e1546995994259-150x150.jpgEditorEditorialesHermanos, iniciamos con gozo el mes de diciembre, tiempo perfecto que nos permite continuar el camino de Adviento, que hace poco iniciamos, con el fin de llegar a la celebración de la Navidad como el acontecimiento que cambia radicalmente nuestra vida: Dios se ha hecho ser humano para rescatarnos...Tu adoración diaria al Santísimo - Manual de oración y formación católica