EL SEÑOR VIENE EN SU GLORIA

Este cuarto domingo del Tiempo de Adviento nos une en familia junto a san José y la Santísima Virgen María. La cuarta vela de la corona del Adviento nos muestra la cercanía de la luz que inicia pequeña, indefensa, incomprendida y silenciosa. El Hijo de Dios se expone a compartir nuestras carencias, limitaciones, fragilidades y traiciones, pero también nuestras luchas, heroísmos, pequeñas bondades, y sobre todo nuestra esperanza. Cristo va a cambiar nuestras vidas, como la luz que ilumina las tinieblas; por eso necesitamos llenarnos de humildad, dejándonos corregir, colmarnos de caridad, alejándonos de los caprichos, llenarnos de vida espiritual, apartándonos de lo mundano. San José vive su paternidad desde una fe capaz de escuchar la voz suave de Dios, asumiendo con amor la crianza del Hijo del hombre. El evangelista san Mateo destaca la conexión entre las promesas del Antiguo Testamento, con la esperanza de toda la humanidad, que llega enmarcada en la sencilla calidez de unos jóvenes esposos israelitas. En ese acto sincero de aceptación, se realiza el gran Misterio de la Encarnación que cambia para siempre todo, pues la naturaleza divina se une perfectamente a la naturaleza humana. San Bernardo de Claraval afirmaba que si la Virgen «encontró gracia a los ojos de Dios», es «medianera universal»; antes de la Anunciación, Ella ya estaba en oración día y noche suplicando la llegada del Mesías. Este santo se imaginaba a Abraham, David y los profetas a la expectativa de la respuesta de María, Ella «Responde una palabra, y recibe la Palabra». No hay Navidad sin Jesús y la Navidad no acaba el 24 de diciembre, sino que allí inicia; por eso, hermanos, no quitemos el pesebre sino después del 6 de enero. Antes de Navidad, se tenía que buscar a Dios arriba, ahora lo encontramos en el débil, en el que sufre y en el necesitado.

https://www.minutosdeamor.com/wp-content/uploads/2025/10/c-novena-dia-21.jpghttps://www.minutosdeamor.com/wp-content/uploads/2025/10/c-novena-dia-21-150x150.jpgEditorSantosEste cuarto domingo del Tiempo de Adviento nos une en familia junto a san José y la Santísima Virgen María. La cuarta vela de la corona del Adviento nos muestra la cercanía de la luz que inicia pequeña, indefensa, incomprendida y silenciosa. El Hijo de Dios se expone a...Tu adoración diaria al Santísimo - Manual de oración y formación católica