San Avertano

Avertano nació en Limoges, aproximadamente en el 1320[1]​ en una familia humilde. Limoges era un pueblo francés que pasó a ser controlado por los ingleses, cuando Leonor de Aquitania contrajo nupicas con Enrique II de Inglaterra, el 18 de mayo de 1152.

En 1335,[2]​ a los 15 años decidió consagrar su vida e ingresar a la vida monacal. Sin embargo, se cuenta que ante su indecisión por no saber a que orden ingresar, un ángel se le apareció en sueños, y le pidió que ingresara a la orden carmelita[1]​ Allí se hizo hermano lego,[2]​ previo permiso de sus padres.

Oficio como limosnero y enfermero en la orden.[1]​ Obtuvo gran fama en la comunidad por su devoción y su ayuda a las personas vecinas al convento, además de que practicaba constantemente el ayuno y la oración.[1]

En 1379, decidió ir de peregrinación a Roma, donde se le atribuyen varios prodigios.[2]​ Se cuenta que salió de peregrinción, acompañado de otro religioso de su orden, más joven que élː Romeo de Lucca,[2]​ saliendo del monasterio donde vivían el 1 de noviembre, y con la intención de visitar algunas reliquias de santos reconocidos.[1]

Los religiosos tuvieron algunos problemas para completar su peregrinación, pues llegaron a Lucca, en el mes de febrero de 1280,[1]​ pues había una peste que no les permitió avanzar hasta Roma.[1]​ Además, cruzando los Alpes, Avertano enfermó por el clima extremo y su avanzada edad.[1]​ Allí pasarían sus últimos días, ayudando a los enfermos.

Avertano murió el 25 de febrero en Lucca, y fue enterrado en la Iglesia de San Pedro Somaldi.[2]

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