Archivo para Lecturas - Página 67
Lectura del libro de Jeremías 18, 1-6
Lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así están ustedes en ni mano Palabra que el Señor dirigió a Jeremías: «Anda, baja al taller del alfarero, que…
Lectura del libro de Jeremías 15, 10. 16-21
¿Por qué se ha hecho crónica mi llaga? Si vuelves, estarás a mi servicio iAy de mí, madre mía, me has engendrado para discutir y pleitear por todo el país!…
Lectura del libro de Jeremías 14, 17-22
Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros Mis ojos se deshacen en lágrimas, de día y de noche no cesan: por la terrible desgracia que padece la doncella,…
Lectura del libro de Jeremías 13, 1-11
El pueblo será como ese cinturón que ya no sirve para nada Esto me dijo el Señor: «Ve, cómprate un cinturón de lino y rodéate con él la cintura; pero…
Lectura del segundo libro de los Reyes. 4, 42-44
Comerán y sobrará En aquellos días, acaeció que un hombre de Baal Salisá vino trayendo al hombre de Dios primicias de pan, veinte panes de cebada y grano fresco en…
Lectura del libro de Jeremías 7, 1-11
¿Creen que es una cueva de bandidos el templo dedicado a mi nombre? Palabra que el Señor dirigió a Jeremías: «Ponte a la puerta del templo y proclama allí lo…
Lectura del libro del Eclesiástico 44, 1. 10-15
Vive su fama por generaciones Hagamos el elogio de los hombres de bien, de la serie de nuestros antepasados. Fueron hombres de bien, su esperanza no se acabó; sus bienes…
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2
El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la Resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y…
Lectura del libro de Jeremías 1, 1. 4-10
Te constituí profeta de las naciones Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, uno de los sacerdotes de Anatot, en territorio de Benjamín. El Señor me dirigió la palabra: «Antes de…
Lectura de la profecía de Miqueas 7,14-15.18-20
Arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado, al rebaño de tu heredad, que anda solo en la espesura, en medio del…








