DISCÍPULOS QUE ESCUCHAN, CONFÍAN Y DAN FRUTO
Hermanos, el mes de mayo nos recibe con un aire de esperanza renovada. Después de haber celebrado la alegría pascual y de haber contemplado la victoria de Cristo sobre la muerte, la Iglesia nos introduce nuevamente en el Tiempo Ordinario, que no es rutinario, sino profundamente fecundo. Es el tiempo de aprender a vivir el Evangelio en lo cotidiano. En este mes, la Palabra de Dios nos invita a caminar con Jesús resucitado en medio de nuestras realidades concretas, dejándonos formar como discípulos que escuchan, confían y dan fruto.
Este mes está marcado por importantes celebraciones litúrgicas que nos recuerdan la Presencia viva del Señor en su Iglesia: la Ascensión, Pentecostés y las memorias de tantos santos que fueron testigos del amor de Dios. Cada una de estas fiestas nos impulsa a levantar la mirada al cielo sin dejar de pisar la tierra, a recibir el Espíritu Santo como fuerza para la misión y a renovar nuestro compromiso cristiano en el mundo. De manera especial, mayo nos regala la hermosa celebración del Día de la Madre, que se convierte en un signo concreto del amor tierno y fiel de Dios. En cada madre, reconocemos un reflejo del cuidado providente del Señor: su paciencia, su entrega silenciosa y su capacidad de engendrar vida aun en medio de las dificultades. A ellas, dirigimos nuestra gratitud y nuestra oración; pedimos que el Señor las fortalezca en su misión de madres y que quienes ya han partido al encuentro con el Padre puedan gozar de la recompensa eterna.
Este mes nos invita también a mirar a María, Madre de la Iglesia y modelo perfecto del discípulo. En su «sí» confiado, aprendemos a acoger la Palabra y a ponerla en práctica, en su silencio contemplativo descubrimos cómo guardar los acontecimientos en el corazón, y en su cercanía a los necesitados encontramos el verdadero rostro del amor cristiano. Que bajo su amparo, aprendamos a vivir este Tiempo Ordinario como un camino de crecimiento espiritual, donde cada día sea una oportunidad para amar más y servir mejor. Que las reflexiones de este mes de mayo nos ayuden a reconocer a Cristo vivo en nuestra historia, a fortalecer nuestra fe y a renovar nuestro compromiso con la vida familiar, comunitaria y social. Caminemos con alegría, sostenidos por el Espíritu Santo, sabiendo que cada página del Evangelio sigue escribiéndose hoy en nuestras acciones, en nuestras decisiones y en nuestro testimonio de amor de la mano de la Santísima Virgen María.
http://www.minutosdeamor.com/2026/05/01/discipulos-que-escuchan-confian-y-dan-fruto/http://www.minutosdeamor.com/wp-content/uploads/2018/04/20_pentecostes.jpghttp://www.minutosdeamor.com/wp-content/uploads/2018/04/20_pentecostes-150x150.jpgEditorialesHermanos, el mes de mayo nos recibe con un aire de esperanza renovada. Después de haber celebrado la alegría pascual y de haber contemplado la victoria de Cristo sobre la muerte, la Iglesia nos introduce nuevamente en el Tiempo Ordinario, que no es rutinario, sino profundamente fecundo. Es el...Editor waguaquetam@unal.edu.coEditorMinutos De Amor





Deja un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.