Archivo para Lecturas - Página 88
Lectura del segundo libro de las Crónicas 36, 14-16. 19-23
La ira y la misericordia del Señor serán manifestadas en el exilio y en la liberación del pueblo En aquellos días, todos los jefes, los sacerdotes y el pueblo multiplicaron…
Lectura de la profecía de Oseas 6,1- 6
Quiero misericordia, y no sacrificio «Vamos, volvamos al Señor. Porque Él ha desgarrado, y Él nos curará; Él nos ha golpeado, y Él nos vendará. En dos días nos volverá…
Santa Francisca Romana
Francisca Bussa de Buxis de Leoni nació en Roma en el año 1384. Era de una familia noble y rica y, aunque aspiraba a la vida monástica, tuvo que aceptar,…
Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10
No llamaremos más “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos Esto dice el Señor: «Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta. Tomen sus promesas con…
Lectura del libro de Jeremías 7, 23-28
Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios Esto dice el Señor: «Esta fue la orden que di a mi pueblo: "Escuchen mi voz. Yo…
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9
Observen los mandatos y cúmplanlos Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo les enseño para que, cumpliéndolos, vivan y entren a tomar posesión…
Lectura de la profecía de Daniel 3, 25. 34 – 43
Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde En aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo: «Por el…
Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 1-15a
Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el Sirio En aquellos días, Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era hombre notable…
Lectura del libro del Éxodo 20,1-17
La ley se dio por medio de Moisés En aquellos días, el Señor pronunció estas palabras: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto,…
Lectura de la profecía de Miqueas 7, 14-15. 18-20
Arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado, al rebaño de tu heredad, que anda solo en la espesura, en medio del…









